¿Qué tipo de nube necesita tu empresa?

Cada vez son más las empresas que se pasan al cloud computing, o por traducirlo, a “la nube”. Un término que en los últimos años se ha popularizado, sobre todo en relación al almacenamiento de datos, pero que ofrece cada vez más servicios, personalizables según las necesidades. ¿Es imprescindible que una empresa del siglo XXI se pase a la nube? Por supuesto que no, pero le ofrece nuevas funcionalidades que pueden ayudar a su modelo de negocio.

Ventajas

Mayor productividad: Poner los datos a disposición de quien los necesite sin necesidad de disponer de soportes físicos, por ejemplo. Imaginemos que tenemos un comercial de viaje y necesita acceder a la ficha de un cliente, o actualizarla. Si esa información se encuentra disponible en la nube, con acceder a Internet podrá tenerla a su disposición y actualizarla cuando se produzca la venta, para que toda la organización tenga constancia del cambio (de cara a elaboración de pedidos, alta en registros de clientes, etc.).

Reducción de costes: La nube es capaz de poner a disposición de la empresa una serie de herramientas para facilitar sus procesos de funcionamiento. Pensemos, por ejemplo, en software de diverso tipo; el contratar un servicio en la nube puede hacer que la empresa se ahorre la compra del programa físico u online, el pago de licencias, y pueda pagar sólo por uso.

Privacidad en la nube

Privacidad: La seguridad informática es una preocupación frecuente de las empresas. Según datos del FBI, el 75% de las pymes de EEUU ha sufrido algún tipo de ataque informático. Sobre todo para aquellas compañías que guardan datos bancarios o personales de sus clientes, puede ser convenientes que estos estén almacenados en un servidor de mayor protección de la que ofrece uno casero. O, de cara a su manejo por los trabajadores, es posible articular un sistema de permisos de acceso y registro para conocer los movimientos.

Escalabilidad: En lugar de comprar una herramienta o sistema con una capacidad determinada, el cloud computing cuenta –por lo general- con soluciones adaptadas al tamaño de la empresa y la dimensión de sus necesidades. Los planes pueden aumentarse (o reducirse, si es el caso), de acuerdo al desarrollo de la compañía. Por ejemplo, es habitual controlar el espacio online del que se dispone, el número de usuarios que tienen acceso a él, las herramientas de las que puede hacerse uso y ciertas funcionalidades Premium. Los pagos por lo general pueden ser con cadencia mensual o anual, ofreciéndose habitualmente un precio más ventajoso si se opta por esta modalidad.

Modalidades de uso

Básicamente, podemos hablar de tres maneras:

IaaS (Internet as a Service): Esta es la más común y la que la mayoría de las empresas emplean en la actualidad. Todas las que tienen una página web, por ejemplo. Se contrata un espacio en la nube, de dimensión fija o variable, y se paga en función de su tamaño o uso de datos. Cuando contratamos un servicio de alojamiento web o hosting es lo que estamos haciendo. La empresa sólo dispone del espacio –aunque la mayoría de empresas de hosting ofrecen una serie de funcionalidades básicas asociadas para sacarle más partido o llevar el control.

PaaS (Platform as a service): Vamos un paso más allá, y además de contar con un espacio a nuestro servicio, en la nube disponemos de una serie de herramientas de programación que nos permiten realizar las aplicaciones informáticas que necesitemos. Se evita el pago de licencias y la necesidad (y costes) de recurrir a servicios de mantenimiento, ya que es el prestador del PaaS quien debe ocuparse de que esté en perfecto estado.

Software as a service

SaaS (Software as a service): En este caso lo que nos interesa es disponer de herramientas tecnológicas ya desarrolladas, con las que poder cubrir alguna necesidad, y disponer del espacio online necesario para que la información generada esté a disposición de quien determinemos (plantilla, clientes, ciudadanía, etc). Ejemplos clásicos pueden ser un CRM, para optimizar nuestra actividad comercial, un gestor documental como Alfresco y programas de facturación y nóminas.

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